El inicio del año es un momento clave para que el Consejo vaya más allá de presupuestos, metas e indicadores y cuestione los supuestos que sostienen las decisiones estratégicas. Poner sobre la mesa riesgos, prioridades y temas que suelen darse por sentados permite anticipar problemas, fortalecer la supervisión y mejorar la calidad de las decisiones antes de que las señales de alerta se conviertan en resultados adversos.